02 junio 2026

Organización y colocación de mercancía en almacenes: guía práctica

Organización y colocación de mercancía en almacenes - Guía práctica


Organización y colocación de mercancía en almacenes


Introducción

La colocación de mercancía es uno de los aspectos más importantes dentro de la gestión de un almacén. Una mala organización puede provocar pérdidas de tiempo, errores en la preparación de pedidos, desplazamientos innecesarios y menor productividad. En cambio, una correcta ubicación de los productos mejora la eficiencia, facilita el trabajo diario y reduce errores operativos.

No existe una única forma perfecta de organizar un almacén, ya que la distribución dependerá del tipo de producto, la rotación, el espacio disponible y la operativa de cada empresa. Además, una organización física eficiente pierde gran parte de su valor si no está correctamente alineada con el sistema informático de gestión del almacén.

La correcta colocación de mercancía debe formar parte de una estrategia global de organización del almacén. Si quieres profundizar en este aspecto, consulta nuestra guía sobre cómo organizar y gestionar un almacén de forma eficiente.

Factores a tener en cuenta antes de colocar la mercancía

Antes de decidir dónde ubicar un producto, es fundamental conocer sus características:

  • dimensiones y volumen
  • peso
  • altura
  • rotación
  • fragilidad
  • condiciones especiales de conservación
  • caducidad o vencimiento

No es lo mismo almacenar una caja de lápices, medicamentos, bebidas, alimentos o material de oficina que mercancía pesada o productos voluminosos. Cada producto requerirá un sistema de almacenamiento y unas condiciones diferentes.

Dependiendo del tipo de mercancía podremos utilizar distintos tipos de estanterías, ubicaciones de suelo o almacenaje paletizado.

La importancia de las ubicaciones en el almacén

Desde un punto de vista profesional, las estanterías deberían estar identificadas alfanuméricamente para facilitar la localización de productos.

Gracias a un sistema de ubicaciones, podemos dirigirnos directamente al punto exacto donde se encuentra la mercancía, reduciendo tiempos y errores. Lo ideal es que el programa informático del almacén indique la ubicación exacta del producto, aunque incluso en almacenes con sistemas más sencillos resulta recomendable señalizar las estanterías mediante etiquetas.

Una buena organización física del almacén puede marcar una gran diferencia en la productividad diaria.

Cómo distribuir la mercancía según su rotación

Distribución de mercancía según rotación en un almacén


Uno de los criterios más importantes para organizar mercancía es la rotación.

La mercancía de mayor rotación debería situarse lo más cerca posible de la zona de preparación de pedidos o del área de trabajo. Esto permite reducir desplazamientos y agilizar el picking.

Partiendo de esa manera, la mercancía puede organizarse progresivamente desde mayor a menor rotación, ubicando los productos menos utilizados en zonas más alejadas.

Por ejemplo, si trabajamos en un almacén donde diariamente se preparan pedidos, los productos que se manipulan continuamente deberían estar fácilmente accesibles.

 Cómo organizar mercancía pesada o voluminosa

La mercancía pesada debe ubicarse preferiblemente en las zonas bajas de las estanterías.

Esto facilita el trabajo diario, reduce el esfuerzo físico y minimiza riesgos laborales, especialmente cuando el operario trabaja solo o dispone de medios limitados para la manipulación.

Una buena colocación no solo mejora la productividad: también aumenta la seguridad en el almacén.

Ejemplo práctico de organización de mercancía

Imaginemos un almacén que prepara pedidos diariamente y donde conviven distintos tipos de productos.

Si recibimos mercancía paletizada de alta rotación, por ejemplo, cajas de folios, lo más eficiente suele ser mantener el producto en el propio palé y ubicarlo cerca de la zona de trabajo. De esta manera se evita invertir tiempo innecesario en despaletizar y recolocar mercancía constantemente.

Otro caso habitual son productos que llegan en cajas maestras con unidades más pequeñas en su interior.

Por ejemplo, un adhesivo que se recibe en cajas grandes que contienen varias cajas de 10 unidades. En este caso, una práctica eficiente consiste en:

  • abrir solo una caja para picking;
  • mantener el resto en una ubicación de reposición;
  • reponer según sea necesario.

Si el espacio del almacén es reducido, ambas referencias podrían mantenerse en la misma ubicación.

Sistemas FEFO, FIFO y LIFO

Sistemas FIFO FEFO y LIFO en almacenes


La operativa del almacén también condiciona la forma de ubicar mercancía.

En productos como alimentos, medicamentos o cosmética suele aplicarse el sistema FEFO (First Expired, First Out), donde sale primero el producto que antes caduca, independientemente de cuándo haya entrado en el almacén.

Otros modelos habituales son:

  • FIFO (First In, First Out): el primero que entra es el primero que sale.
  • LIFO (Last In, First Out): el último en entrar es el primero en salir.

Cada sistema responde a necesidades logísticas distintas y merece un análisis más detallado, que trataremos en otro artículo.

Recepción y expedición de mercancía

Zona de recepción y expedición de mercancía en almacén


Durante la recepción de mercancía es recomendable disponer de una zona específica donde depositar el producto mientras se revisa.

Este punto es especialmente importante, ya que muchos proveedores establecen plazos limitados para comunicar incidencias. Si no se revisa la mercancía a tiempo, posteriormente puede resultar imposible reclamar daños, faltantes o errores.

Del mismo modo, también es recomendable disponer de una zona organizada para expediciones.

Uno de los errores más frecuentes consiste en dejar mercancía preparada para envío en cualquier espacio disponible. Cuando el volumen de expediciones aumenta, esto suele traducirse en errores, pérdidas de tiempo y confusiones.

La importancia de la visibilidad del producto

La mercancía debe colocarse de forma que sea fácil escanear códigos de barras, SKU o referencias internas.

Esto evita pérdidas de tiempo innecesarias girando productos para identificar referencias y agiliza tanto el picking como los inventarios.

Errores más comunes al colocar mercancía en un almacén

Entre los errores más frecuentes destacan:

  • no señalizar ubicaciones
  • mezclar mercancía sin criterio
  • situar productos de alta rotación lejos de la zona de trabajo
  • no separar zonas de recepción y expedición
  • ignorar fechas de caducidad
  • dificultar el escaneo o lectura de referencias

Conclusión

Una correcta colocación de mercancía permite trabajar de forma más rápida, organizada y eficiente. Cuando la mercancía está bien ubicada, señalizada y distribuida según la operativa del almacén, se reducen desplazamientos innecesarios, disminuyen errores y mejora la productividad.

En definitiva, un almacén ordenado no solo facilita el trabajo diario, sino que también mejora el control del stock, la seguridad y la calidad del servicio.

En próximos artículos profundizaremos en aspectos como los sistemas FIFO, FEFO y LIFO, el picking o cómo organizar un almacén de forma eficiente para reducir errores y mejorar la productividad.

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