Gestionar un almacén no consiste únicamente en recibir mercancía, almacenarla y preparar pedidos. Uno de los aspectos más importantes, y a menudo uno de los más infravalorados, es decidir qué producto debe salir primero.
Cuando una
empresa comienza su actividad, es posible que todavía no conozca con precisión
qué productos tendrán una mayor rotación. Sin embargo, el análisis de las
entradas, las salidas y la demanda permitirá ajustar progresivamente la
organización del stock.
En este punto
entran en juego los métodos FIFO, LIFO y FEFO, utilizados para determinar qué
mercancía debe salir primero del almacén. Ya que una mala gestión de la
rotación del stock puede generar consecuencias importantes para cualquier
empresa:
· Productos caducados que ya no pueden venderse
· Mercancía obsoleta que pierde valor con el tiempo
· Incremento de los costes de almacenamiento
· Reclamaciones de clientes por recibir productos con poca vida útil
· Pérdidas económicas derivadas de una gestión ineficiente del inventario
